Construye, alienta, reta, levanta, transforma, edifica, da seguridad, cuida…

Podemos continuar con un sinfín de palabras de lo que hace el verdadero amor, aquel amor que no solo se queda en uno mismo, sino más bien te lleva a lugares donde quieres ser mejor, donde el bienestar del otro es prioridad, donde ya no son dos si no uno; un corazón y un camino. Ese amor que va más allá de una película de Hollywood, que es real, que no es perfecto, pero si perfectible y que te reta a querer ser constante, a crecer, a aprender y amar en lo fácil y aun en lo difícil. Ese amor que es una decisión que algunos días sea muy sencilla de tomar, y otros días un poco más complicada, esa decisión diaria de amar por toda la vida. Te escogí y te amo, te respeto, te cuido y te doy tu lugar.  Tal vez suene como una historia romántica empedernida o como algo muy bueno para ser verdad.

Puede ser que en el momento que nos encontremos en nuestra vida, no estemos viviendo este tipo de amor. Ahora la pregunta es ¿porque estamos hablando del amor? Claro la respuesta es clara, es febrero, viene el 14 y es necesario hablar del amor. No, esa no es la razón. Hoy se estrena en el cine una película que busca ser romántica, pero en realidad queda muy lejos de ello, ya que presenta una relación dominante, con tendencias a la violencia, reduce el valor y se enfoca meramente en lo sexual.

El amor no es eso y busquemos no reducirlo a eso por curiosidad de ver la película, ver si el chico malo lograr arrepentirse o si triunfa el amor.  Recordemos que el amor requiere valor, compromiso, entrega y sobre todo mucha compresión. Ese amor es el bueno y ese es en el cual nos queremos enfocar. Deseamos que cada persona que lea esto lo esté experimentando o lo pueda experimentar en un futuro.

 

Sigamos disfrutando del entretenimiento sabiamente

Staff Guía 2.7